Saber más sobre budismo y Meditación
Acerca de la meditación
¿Qué es la meditación?
La meditación es una actividad mental cuya naturaleza consiste en la concentración unipuntualizada, y cuya función es hacer que la mente se vuelva pacífica y tranquila.
En la práctica de la meditación, cultivamos intencionalmente estados mentales pacíficos y beneficiosos. Existen muchos tipos de meditación que podemos aprender; cada uno de ellos nos ayuda a desarrollar una virtud mental específica. Al familiarizarnos con estos estados mentales positivos, estos se convierten, de manera gradual, en nuestra forma natural de responder a los desafíos de la vida. La meditación nos enseña métodos prácticos para alcanzar la felicidad —tanto para nosotros mismos como para los demás— mediante el desarrollo de la paz interior, dotando así a nuestra vida de un mayor sentido.

Cómo meditar
Una meditación sencilla basada en la respiración
La primera etapa de la meditación consiste en detener las distracciones y aclarar nuestra mente mediante la práctica de una meditación sencilla basada en la respiración. Elegimos un lugar tranquilo para meditar y nos sentamos erguidos en una postura cómoda. Dirigimos nuestra atención a la respiración. Respiramos de forma natural e intentamos ser conscientes de la sensación que produce el aire al entrar y salir por las fosas nasales. Esta sensación es nuestro objeto de meditación. Tratamos de concentrarnos en ella, dejando de lado cualquier otra cosa, y mantenemos la atención enfocada exclusivamente en dicha sensación. Si nos damos cuenta de que nuestra mente se ha dispersado y está siguiendo nuestros pensamientos, debemos devolverla de inmediato a la respiración.

Cómo ir más profundo
Debemos entrenarnos en la meditación sobre la respiración hasta que logremos reducir las distracciones más evidentes y obtener cierto control inicial sobre nuestra mente. Después, podremos avanzar hacia meditaciones más profundas y transformadoras, como las meditaciones del Lamrim que se explican en *El nuevo manual de meditación*. Al familiarizarnos con estas meditaciones, seremos capaces de transformar nuestra mente, pasando de un estado negativo a uno positivo. Para garantizar que nuestra meditación sea eficaz, cada práctica se presenta en dos etapas: la contemplación y la meditación propiamente dicha.

Reflexionamos sobre el significado de una instrucción espiritual que hemos escuchado o leído. Al reflexionar profundamente sobre tales instrucciones, llegamos finalmente a una conclusión definida o propiciamos el surgimiento de un estado mental virtuoso específico. Este es el objeto de la meditación. A continuación, nos concentramos de manera unipuntualizada en dicho objeto durante el mayor tiempo posible, con el fin de familiarizarnos profundamente con él.

¿Por qué meditar?
Comprender los beneficios de la meditación nos ayuda a mantener la motivación en nuestra práctica meditativa. La meditación ofrece muchos beneficios, entre ellos:
Una mente en paz
Si nos entrenamos en la meditación, nuestra mente se volverá, poco a poco, cada vez más pacífica, y experimentaremos una forma de felicidad cada vez más pura. La verdadera fuente de la felicidad es la paz interior.
Reducción de pensamientos negativos
Es mediante la práctica de la meditación que podemos reducir y eliminar gradualmente nuestros estados mentales negativos y perturbados, y sustituirlos por estados positivos y apacibles.
Satisfacción
Al practicar la meditación con paciencia, nuestras distracciones se calmarán y nuestra mente se aquietará. Esto hace que, de forma natural, surja desde nuestro interior un sentimiento de profunda felicidad y satisfacción. Este sentimiento de felicidad y satisfacción no depende en absoluto de las circunstancias externas.

Reduce el estrés
Gran parte del estrés y la tensión que solemos experimentar provienen de nuestra mente. La meditación ayuda a reducir este estrés y genera un espacio interior y una claridad que nos permiten controlar nuestra mente, independientemente de la situación externa. Con el tiempo, seremos capaces de mantenernos felices en todo momento, incluso en las circunstancias más difíciles.
Mejora de las relaciones con la familia y en el trabajo
Debemos gestionar nuestro tiempo y nuestra energía de tal manera que podamos ser de la mayor utilidad posible para los demás. Para lograrlo con eficacia, necesitamos tiempo a solas que nos permita recuperar fuerzas, ordenar nuestros pensamientos y ver las cosas en perspectiva mediante la práctica formal de la meditación. Esto nos ayuda a afrontar el ajetreo y las dificultades de la vida cotidiana. De este modo, resulta más sencillo lidiar con situaciones y relaciones complejas; de forma natural, sentiremos una mayor calidez hacia los demás y nuestras relaciones con ellos irán mejorando gradualmente. Siempre se nos anima a integrar la práctica de la meditación con el entrenamiento de la mente en nuestra vida diaria.
Progreso espiritual
Si nos entrenamos en la meditación de manera sistemática, con el tiempo seremos capaces de erradicar de nuestra mente los engaños que constituyen la causa de todos nuestros problemas y sufrimientos. De este modo, llegaremos a experimentar una paz interior permanente. Entonces, día y noche, vida tras vida, experimentaremos únicamente paz y felicidad.

El objetivo de la meditación budista
Tanto la contemplación como la meditación sirven para familiarizar nuestra mente con objetos significativos. Cuanto más familiarizados estemos con dichos objetos, más pacífica se volverá nuestra mente. Mediante el entrenamiento en la meditación —y viviendo en consonancia con las comprensiones y resoluciones desarrolladas durante la misma—, con el tiempo seremos capaces de mantener una mente pacífica de forma continua, a lo largo de toda nuestra vida.

Preguntas frecuentes

