Un nuevo hogar para el Centro de Meditación Kadampa Argentina
Jul 16, 2026
¿Oh Protector Amitayus!, nacido de la sílaba HRIH,
sobre un disco lunar en una corola de mil pétalos,
de un rojo bermellón encendido como el sol naciente al amanecer
envuelto en un hermoso reflejo amarillo rojizo.
Para prepararnos para recibir la iniciación de Amitayus, hay una mañana completa de meditación con guenla Kunsang. Ella repasa los puntos esenciales de las enseñanzas y nos guía hacia la intención de beneficiar a los demás, no solo a nosotros mismos. En sus propias palabras, esta intención es mágica y muy hermosa porque conduce a la iluminación.
Tras las meditaciones, mientras la gente se reúne para almorzar y en las cafeterías, se respira un ambiente de expectación, ya que todos esperan con ilusión el evento principal del día: la ceremonia de bendición de Buda Amitayus, el Buda de la larga vida.
Al atardecer, por fin llega el momento: la gente hace cola fuera, esperando pacientemente para entrar, y, al hacerlo, se encuentra con un exquisito altar en cuyo centro se encuentra una preciosa estatua nueva de Buda Amitayus, creada con mucho cariño por el Estudio de Arte Kadampa en tonos rojos y rosas, y una impresionante variedad de flores y otras ofrendas que llenan el Templo Kadampa de una hermosa abundancia. Han pasado seis meses desde nuestro último Festival Internacional y es fantástico estar de vuelta en el primer Festival del año. Para muchos, supone la alegría de regresar a su hogar espiritual, unirse a la comunidad internacional para disfrutar del Dharma y trabajar juntos como una familia para que todo sea posible. Para otros, es una nueva experiencia y una oportunidad para enriquecer profundamente su vida espiritual.
Me postro ante ti que concedes el logro de la longevidad
de un cuenco donde rebosa el néctar de la inmortalidad
y que sostienes entre tus manos,
tan tiernas como las ramas de un árbol joven.
Guenla Khyenrab imparte poderosas enseñanzas sobre la importancia de gozar de una larga vida tanto para nuestra felicidad temporal como para la definitiva. Si perdemos la vida, perdemos la oportunidad de practicar el Dharma. A través de la práctica de Amitayus, podemos prolongar nuestra vida, aumentar nuestra riqueza interior de méritos y desarrollar nuestra sabiduría. Al realizar nuestra naturaleza de Buda, podemos alcanzar un estado de vida inmortal más allá de la muerte.
Guenla Khyenrab explica que nuestra mente suele ser como un cielo oscuro cubierto de nubes, y que cuando recibimos bendiciones especiales, estas despiertan nuestra mente y permiten que las realizaciones del Dharma crezcan en nuestro interior. Se puede sentir esta energía bendecida especial a lo largo de toda la iniciación y percibir que se está produciendo una transformación interior. A medida que generamos una buena motivación y somos guiados a través de los pasos de la iniciación, nos sentimos cada vez más cerca de Buda Amitayus, así como de nuestro Guru raíz, el venerable Gueshela, quien nos transmite este linaje bendecido de instrucciones y nos sostiene con sus bendiciones. De este modo, nos vamos con una sensación de paz y de profunda conexión con nuestro Guía Espiritual como Buda Amitayus, y con la fe de que él reside en nuestro corazón, aumentando nuestra vida, nuestros méritos y nuestra sabiduría.
Por la noche, concluimos el día con las oraciones a La gema que colma todos los deseos en el Templo, y experimentamos la suave felicidad y la satisfacción que se derivan de haber permanecido centrados en cosas puras a lo largo del día.