Un comienzo auspicioso para el Dharma Kadam en Venezuela
Jul 7, 2026
Extraído del libro Gran tesoro del méritos del venerable Geshe Kelsang Gyatso.
‘Todas las escuelas de budismo coinciden en que la práctica del yoga del Guru o confianza en el Guía Espiritual es la raíz del camino espiritual y el fundamento de todas las realizaciones.‘
Esto lo podemos comprender por propia experiencia en un ámbito ordinario. Por ejemplo, si queremos adquirir habilidades especiales, ser diestros en un deporte o aprender a tocar bien un instrumento musical, sin duda buscaremos un maestro cualificado que nos enseñe. Si seguimos el ejemplo de nuestro maestro con sinceridad y ponemos en práctica sus instrucciones, finalmente lograremos nuestro objetivo y llegaremos a ser tan cualificados como él. Si es necesario confiar en un maestro cualificado para alcanzar logros mundanos como estos, ¿cuanto más será para alcanzar realizaciones espirituales como la liberación y la iluminación?
Hay dos corrientes principales de budismo: hinayana o el vehículo menor y la mahayana o el gran vehículo, y la práctica de la confianza en nuestro Guía Espiritual es fundamental en ambas.
Según el hinayana debemos considerar que nuestro Guía Espiritual es como un Buda y con una mente de fe y devoción hacerle ofrendas, ponernos a su servicio y corresponder a su bondad siguiendo sus consejos y practicando sus instrucciones. .
Según el mahayana debemos considerar que nuestro Guía Espiritual es un verdadero Buda y, con una mente de fe confiar en él o ella con sinceridad de pensamiento y obra.
Todo el adiestramiento espiritual, ya sea hinayana o mahayana, de sutra o de tantra, depende de la guía y las bendiciones de un gran Guía Espiritual cualificado.
Un Guía Espiritual puro debe tener auténticas realizaciones espirituales, poseer un linaje puro, estimar el Budadharma y con amor y compasión impartir enseñanzas inequívocas a sus discípulos. Si encontramos un Guía Espiritual con estas cualidades, hemos de considerarnos muy afortunados. Deberíamos generar fe y confiar en él o ella con sinceridad y poner en práctica con pureza lo que nos enseñe.
Gueshe Potawa que si un discípulo puro encuentra un Guía Espiritual puro no lo resultará difícil alcanzar la iluminación.
Nuestra mente es como un campo, la enseñanzas de nuestro Guía Espiritual son como semillas que plantamos en él y nuestra fe en nuestro Guía Espiritual es como el agua que las hace germinar. Si reunimos estas tres condiciones. Recogeremos con rapidez y facilidad una abundande cosecha de realizaciones de Dharma. Si de momento no tenemos estas condiciones, debemos rezar para conseguirlas en el futuro.
Una vez que hemos encontrado un Guía Espiritual cualificado, la forma de confiar en él es basicamente muy sencilla. Lo único que tenemos que hacer es generar fe en él o ella y poner en práctica sus instrucciones lo mejor que podamos si lo hacemos, nuestras realizaciones de Dharma se incrementarán de manera natural y alcanzaremos la iluminación con rapidez.
Deberíamos considerar a nuestro Guía Espiritual como nuestra madre que nos cuida y nos quiere; como nuestro padre que nos proporciona todo lo que necesitamos y nos protege de los peligros; como la luna que aplaca el calor de los engaños en nuestro continuo mental; como el sol que disipa la oscuridad de la ignorancia de nuestra mente, y como un bondadoso benefactor que nos ofrece el regalo incomparable del Dharma
Es muchísimo más beneficioso encontrar un Guía Espiritual totalmente cualificado que poseer riquezas externas. Nuestro Guía Espiritual es nuestro verdadero benefactor. Nos ofrece la riqueza interna de la disciplina moral, la concentración y la sabiduría, y finalmente nos conduce al gozo supremo de la iluminación total.
Aunque disfrutemos de abundante riqueza material, si carecemos de estas realizaciones internas, en realidad somos pobres. En cambio, si al confiar en nuestro Guía Espiritual alcanzamos las realizaciones de las etapas de camino hacia la iluminación en nuestro continuo mental, seremos verdaderamente ricos aunque carezcamos de bienes materiales.
Por lo tanto, no debemos preocuparnos por la riqueza y el progreso material, sino esforzarnos con toda nuestra energia en confiar con sinceridad en un Guía Espiritual totalmente cualificado.